Lunes, 21 de marzo de 2005
Tus lágrimas al final duelen mucho.
Te lastimo y no parece importarme. Te insulto y no siento remordimientos. Perdóname por perder mi escencia, por caer contigo en la desesperación.
No quiero ser más causa de dolor, no quiero que rompas tus sueños en los acantilados de mi rabia.
Por: Joaquín | Juntos | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora paralela de la vida de un autor en trozos.
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